martes, 26 de mayo de 2009

Autoconocimiento: Una idea tensa

ESCUELA DE GRADUADOS
DE LA ESCUELA NORMAL SUPERIOR



Materia: Cibernética Aplicada a la Pedagogía
Catedrático: Dr. Miguel Ángel Salas Villegas

Semestre Enero – Junio 2009

TEMA: Autoconocimiento: Una Idea Tensa


Alumno: Abiel Salinas Aranda

Especialidad: Ciencias Sociales





Monterrey, N. L. a 18 de noviembre de 2008.

AUTOCONOCIMIENTO: UNA IDEA TENSA

En este ensayo puede ver que el autor analiza el concepto de “autoconocimiento”, además de otras ideas relacionadas con ella, como la autoconciencia, autoatribución, transparencia y autoridad personal. El autor nos dice que la conjetura central es que la de autoconocimiento es una idea tensa en cuanto que contiene dos ideas en competencia: el desapego y el involucramiento, en la primera nos pide vernos a nosotros mismos de manera imparcial, de la forma como nos vería cualquier persona, y el involucramiento implica vernos como no podría hacerlo cualquier otro.

Por lo general se dice que el término autoconocimiento se encuentra gobernado por la educación y la ciencia, por otro lado, en la actualidad ésta palabra ha sido empleada en numerosos textos de psicología, aunque este concepto todavía no esta considerado por la Real Academia Española. En cambio, el concepto de autoconocimiento puede verse como el conocimiento de hechos acerca de nosotros mismos, pero hay que tomar en cuenta que las diferencias entre las maneras en las que logramos tener acceso a los diversos tipos de hechos sobre nosotros mismos pueden resultar relevantes de caso en caso.

Generalmente en todos los casos parece posible cuestionar el alcance y la calidad del autoconocimiento que le atribuimos a una persona, o que una persona se atribuye a sí misma. El autoconocimiento tiene una importante condición: que uno pueda expresar el saber en cuestión usando el término “yo”, es decir, que no cualquier creencia de uno mismo, puede valer como autoconocimiento; de manera que para que una creencia sobre mi mismo pueda valer como autoconocimiento, tengo que percatarme de la persona de la que, en mi creencia, afirmo que ha realizado tales y cuáles acciones, o que tiene tales y cuales emociones, creencias, características físicas u otras cosas, soy yo mismo y no otra.

Se destaca que nuestra idea de autoconocimiento es una idea tensa, y que tiene dos demandas en competencia: el desapego, que nos pide ser capaces de vernos a nosotros mismos desde cierta distancia, por ejemplo, cuando lo que una persona dice de sí misma puede ser efectivamente una fuente valiosa para saber que tipo de persona es. Por otra parte está el involucramiento, el cual nos dice que para conocerse a sí misma, no basta que la persona asuma, en conversación, determinadas creencias acerca de sí mismo; debe también reconocerse en ellas y estar dispuesta a hacerse cargo de las consecuencias.

Otro ejemplo es el de una persona que relata una serie de hechos acerca de sí misma, similar a lo que viene siendo una autobiografía que constituya una forma de autoconocimiento.
Por otra parte, la demanda del involucramiento requiere que los hechos sean suficientemente importantes y lo suficientemente cercanos a la persona misma, y se plantea en contextos donde la imparcialidad es muy difícil. Entonces lo que señala la demanda del involucramiento es que si sólo contamos con las mejores evidencias sobre los hechos de nuestra propia persona, podemos contar con un conocimiento.

Por lo tanto, se dice que el autoconocimiento es conocimiento interno, o sea el conocimiento que una persona tiene de su propia interioridad. Dicho de otra manera el autoconocimiento es saber hechos acerca de mí mismo, siempre que sean del tipo relevante, es decir, mental o psicológico, y siempre que nuestro acceso a ellos sea inmediato. Entonces, si es posible lograr el acceso a esta o aquella creencia, emoción o deseo propios mediante fuentes variadas de evidencia, eso se debe a que hay ya una masa de nuestras creencias, emociones y deseos que conocemos sin evidencia; con esto adquiere sentido la idea de que conocemos nuestra propia mente mejor que cualquier otra cosa.

Hay que considerar la idea clave de que, cuando cada quien sabe lo que piensa, desea, siente, lo hace sin usar, e incluso sin necesitar evidencias, es lo que cierta tradición moderna llama: autoconciencia inmediata de nuestros propios estados mentales. Como normalmente sabemos lo que pensamos, deseamos o sentimos sin necesitar evidencias, nuestros pensamientos, deseos y emociones, no parecen estar abiertos a las debilidades, de aquellos estados o condiciones, psicológicos o de otro tipo, a los que logramos tener acceso recabando evidencia.

Lo que es importante destacar es que, en términos de la descripción sartreana de la autoconciencia, el carácter de inmediatez, es más primordial y mas originario, que lo que la tradición moderna denomina “reflexión”. Basta entender la reflexión como una forma de consideración explícita de lo que pensamos, deseamos o sentimos, que involucra una capacidad para preguntarse si se ha de continuar pensando, creyendo, deseando y sintiendo tal y cual.

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